Calles, voces y direcciones josefinas

por Ernesto Núñez Montes de Oca

 

sanjoseaereobona“Es la ciudad donde no hay direcciones,

pero al final todos saben llegar”.

Jaime Gamboa

Malpaís, Rosa de un día.

 

 

 

Introducción

Costa Rica es un país bendecido de muchas maneras, la más famosa es sin duda su exuberante naturaleza, sin olvidar sus tradiciones, sus pueblos indígenas, su historia democrática, etc. Sin embargo, su gente, los ticos y las ticas, también son famosos por su forma amabilísima, pacífica y alegre de ser (sin entrar en detalles de sus males). Y de ahí, casi como en tercer plano, se desprenden las “direcciones a la tica”; método de direccionar o ubicarse en el territorio nacional. ¡Hasta pegar con cerca! o ¡200 al sur del higuerón, 75 oeste, casa de alto! son formas harta conocidas para cualquier compatriota. No así, para los extranjeros quienes perdidos entre puntos cardinales, antiguos negocios y costarriqueñismos, sienten que les hablan en otro idioma, el tico.

Ahora bien, desde hace poco tiempo para acá el Estado, por medio de la Municipalidad de San José, ha intentado establecer nombres para las calles y avenidas de la capital, ello como un intento de modernizar o ordenar la nomenclatura urbana. Empero, este esfuerzo se vio concretado solamente en los rótulos de cada esquina, mas no en las mentes de los transeúntes y usuarios quienes siguen ubicándose y direccionando a la viaja usanza. De modo que, cabe preguntarse ¿La persistencia de las “direcciones a la tica” se podría entender como una forma de resistencia? ¿La escogencia de los nombres de las calles y avenidas de San José pretende fortalecer la identidad cultural costarricense? ¿La eliminación de “las direcciones a la tica” representa una pérdida cultural intangible?, etc.

Así pues, bajo esta línea de investigación el presente estudio lo invita a descubrir las voces y dialogismos en la nomenclatura de las calles y avenidas de San José: ¿Patrimonio intangible costarricense?

Muchas direcciones y pocos estudios

El tema de direcciones a la tica posee pocos estudios serios que ahonden en sus motivos e importancia para la sociedad costarricense. Sin embargo, a modo de antecedentes, se mencionan dos trabajos que podrían servir de punto de partida. Por una parte, el artículo de María Quesada Vargas (2005) titulado “Odonimia josefina” y publicado en la Revista Káñina de la Facultad de Letras de la Universidad de Costa Rica. El documento brinda un gran aporte pues enlista y clasifica los nombres de las calles y avenidas de la ciudad de San José en nombres propios, nombres comunes y topónimos. Ello, es de gran valor para el presente análisis pues permite vislumbrar las primeras voces culturales que entran en juego en el texto urbano, pues se leen los nombres de los próceres nacionales, beneméritos de la patria, héroes, entre otros. Así, a simple vista es evidente que estas voces son liberales, masónicas, civilistas; y en consecuencia se deduce que tienen mucho más valor histórico para el Estado que otras voces, por ejemplo la voz religiosa. Es decir, se proclama el amor a la patria y no a dogmas religiosos.l-717

Ahora bien, el otro estudio de referencia es el trabajo de María Gabriela Campos Murillo (2014), titulado “La memoria cultural a través de las direcciones “ticas”; artículo de la Revista Herencia, la cual es una publicación semestral de la Escuela de Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica. Su propósito es la difusión de artículos sobre el rescate y la revitalización del patrimonio cultural tangible e intangible. Pues bien, su enfoque histórico propone que las direcciones ticas son cronotopos (con base en Bajtín), “espacios donde se habita y en el que la historia ha dejado sus marcas, es el cronotopo inalterable al que se le otorga un valor social y sacro” (Campos, 2014: 40). De modo que, se establece que estos espacios urbanos poseen un valor “sagrado” para el colectivo, el cual los entiende como símbolos de su cultura, y por lo tanto se crea una resistencia contra todo intento de “organizar” el “caos” urbano. Además, concluye, que toda persona externa (el otro) debe adaptarse y respetar esta forma y no “desacralizarla”.

De manera que, un acercamiento al tema resulta de gran interés para los estudiosos de la cultura, ya sea desde el campo de la lengua o desde las ciencias sociales. Además, otorgarle valor a las “direcciones a la tica” como producto cultural enriquecería nuestro patrimonio intangible, y tal vez dejaría de verse como algo incivilizado que se debe superar en pos del desarrollo.

Así las cosas, el presente trabajo busca establecer si “las direcciones a la tica” podrían ser parte del patrimonio cultural costarricense, con el fin de justificar la resistencia colectiva al nuevo sistema de ordenamiento urbano. Para ello, primeramente se categorizarán “las direcciones a la tica”, con el propósito de establecer un corpus para contraponer a la nomenclatura vial oficial. Seguidamente, se llevará a cabo la interpretación de las voces enmarcadas de cada forma de direccionar, entendiendo esto como un proceso dialógico; ello, a partir de las teorías de Mijail Bajtín. Por último, se expondrán argumentos para afirmar que “las direcciones a la tica” son un producto cultural intangible para la población costarricense.

Teorías y calles

El presente trabajo se basará en las propuestas teóricas de Mijaíl Bajtín en cuanto a la polifonía de voces y dialogismo, expuestas en Problemas de la obra de Dostoievski (1929); además, en cuanto al análisis del corpus se utilizarán conceptos de Michel Foucault, en cuanto al tema de Poder y Resistencia. Por último, se consultarán los requerimientos que definen lo que es Patrimonio cultural intangible.

Mijaíl Bajtín

Rohrmoser-transversales-debidamente-ALBERT-MARIN_LNCIMA20130428_0476_1Según Llamas Ubieto (2010) las teorías bajtinianas han sido determinantes para explicar, a partir del campo de la teoría literaria, la interacción cultural como parte del material lingüístico–estético. Ello, superando los límites de la lingüística clásica. Así pues, con base en lo que denominó “metalingüística”, arroja claridad no solo sobre las interrelaciones de tipo textual, sino también sobre los fenómenos de interacción cultural en general; pues además de lograr explicar la vinculación incesante entre el mundo externo al texto y el interno o entre el nivel colectivo y el individual, se enfoca en la práctica enunciativa como unión de ambos. De modo que, su punto de partida no son ni los sujetos ni los colectivos, sino los diálogos, la polifonía de voces.

En su texto “Problemas de la poética de Dostoievski” (Bajtín, 1963:269) se refiere al término de dialogismo: “En conclusión, recordemos que en un análisis amplio de relaciones dialógicas estas son posibles también entre otros fenómenos interpretables, si estos fenómenos se expresan mediante alguna clase de material sígnico […]”. Entonces, se puede notar que el autor sugiere la posibilidad de entender el dialogismo no solo en el área lingüística, sino de una manera más amplia. Además, que todo fenómeno comunicativo posee una carga socio-ideológica.

Sobre el origen del dialogismo Llamas Ubieto (2010:20) apunta:

El concepto de dialogismo que Bajtín desarrolla se sustenta sobre una concepción metafórica del diálogo que amplifica y supera la noción de diálogo como modalidad composicional e intralingüística del discurso oral o escrito con particularidades sintácticas y lingüístico-semánticas que era objeto de la lingüística. […] Así́ pues, la teoría dialógica de Bajtín se instituye como una de las primeras en vincular el nivel colectivo social e ideológico, extralingüístico e historizable, con el lingüístico-literario en sentido estricto, a través de las prácticas de los hablantes, focalizando para ello en el aspecto comunicativo y relacional.

logo_made_in_tikicia_ajustAhora bien, sin duda las “direcciones a la tica” han sobrevivido en el tiempo por alguna razón, entre las cuales se puede pensar en costumbre de la población, economía lingüística, o por cuestión de pertenencia social; o bien, todas las anteriores. No obstante, de lo que no cabe duda es que a pesar de los intentos gubernamentales las personas continúan dando las direcciones “a lo tico”. Entonces, un enfoque adecuado sería comprender el fenómeno como un tipo de Resistencia Cultural, entendiendo este término como “acciones dramáticas que se rebelan contra imposiciones y lo expresan mediante voces de oposición”.

En este punto se puede relacionar el tema con Michel Foucault, filósofo francés de la segunda mitad del siglo XX, quien postula sus ideas en cuanto al poder y la resistencia. Así pues, aborda el tema del poder desde la perspectiva de sus relaciones, en donde esta fuerza circula entre los sujetos; es decir, no lo posee uno u otro, sino que siempre está la posibilidad de que uno lo ejerza, y el otro lo resista. A Foucault no le interesa estudiar al poder, sino el cómo se ejerce dicho poder, porque es en el ejercicio del poder es donde se constituye el sujeto cultural.

De manera que, se podría afirmar que el poder se constituye por diversos mecanismos que limitan o predisponen al sujeto dentro de la sociedad. No existe un poder; en la sociedad se dan múltiples relaciones de autoridad situadas en distintos niveles, apoyándose mutuamente y manifestándose de manera sutil. Por ejemplo, poder económico, político, público, etc.

En el caso de las “direcciones a la tica” estas se ven presionadas por el poder estatal que busca erradicarlas por medio de la nomenclatura vial, ello por medio de señalética. Además, se refuerza su uso en los medios de comunicación a la hora de ubicar sucesos o puntos de interés social en los noticiarios. Entonces, la resistencia viene a la hora de omisión o burla (acción dramática radica contra oposición) de los usuarios a la hora de direccionar, pues, por una parte, geográficamente se ubican mejor de la forma tica; y por otra parte, dichos puntos de referencia los hace sentirse parte del grupo, comprendidos y valorados. Sumado a ello, la sociedad costarricense valora cuando este detalle cultural abarca el arte local o los lugares de esparcimiento; por ejemplo, en canciones, arte literario, restaurantes, cine, etc.

Foucault (1980:s.p.) afirmaba en su libro La microfísica del poder que:

ec5cd82a10a81bea5a2bb3ec63af221c

En el análisis del fenómeno del poder no se debe partir del centro y descender, sino más bien realizar un análisis ascendente, a partir de los “mecanismos infinitesimales”, que poseen su propia historia, técnica y táctica, y observar cómo estos procedimientos han sido colonizados, utilizados, transformados, doblegados por formas de dominación global y mecanismos más generales.

De forma que, son las “direcciones a la tica” una táctica de oposición a un fuerza que intenta dominar este tipo de lenguaje simbólico de la idiosincrasia nacional.

Pues bien, hasta este punto se tienen dos marcos teóricos para abordar el tema del presente trabajo; uno, referido al dialogismo de las voces enmarcadas, lo cual permitirá categorizar el discurso. El segundo teórico, permite, una vez definidas las voces, establecer las posturas sobre el poder y la resistencias cultural.

Antes bien, se deben establecer las premisas a partir de las cuales se argumenta el estudio. Así pues, dado que la persistencia de las direcciones a la tica ocasiona que el Estado implemente un programa de nomenclatura vial, y la población josefina se resiste a dar direcciones según la nueva nomenclatura, lo cual refleja que las “direcciones a la tica” representan una parte importante de la idiosincrasia costarricense; por lo tanto, se determina que hay voces enmarcadas en cuanto a la nomenclatura vial, donde por una parte se busca el cambio y el orden, y por otra, la conservación cultural.

A partir de lo anterior, se podría pensar que las direcciones a la tica conforman un producto cultural intangible para la población costarricense. Pues bien, según la UNESCO (2015:s.p.) en su sitio web, aclara que:

El patrimonio cultural no se limita a monumentos y colecciones de objetos, sino que comprende también tradiciones o expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional.

mercado-0

Así pues, dentro del concepto de “cultura” cabe pensar que las “direcciones a la tica” pertenecen a esta categorización, pues se transmiten de generación en generación de forma oral, tiene una función social y promueve la pertenencia y la cohesión social. Aunado a ello, la UNESCO afirma que “La comprensión del patrimonio cultural inmaterial de diferentes comunidades contribuye al diálogo entre culturas y promueve el respeto hacia otros modos de vida”. Además, menciona que “La importancia del patrimonio cultural inmaterial no estriba en la manifestación cultural en sí, sino en el acervo de conocimientos y técnicas que se transmiten de generación en generación” (UNESCO).

En síntesis, propone cuatro aspectos para que un hecho cultural sea considerado como patrimonio cultural inmaterial:

  • Tradicional, contemporáneo y viviente a un mismo tiempo
  • Integrador
  • Representativo
  • Basado en la comunidad

En definitiva, se puede afirmar que las “direcciones a la tica” poseen tales cualidades, pues se componen de historia y uso contemporáneo por parte de la mayoría de la población; tienen valor integrador dado que fortalece la pertenencia social y la identidad cultural; son representativas de la comunidad pues “florecen” por sí solas en cada generación; y finalmente, es reconocido, aprobado e incentivado por la comunidad.

¿Qué son las direcciones a la tica?

Cada país crea su cultura según sus realidades, lo cual a vista de un extranjero ciertas cosas podrían parecer exóticas o incomprensibles, en Costa Rica parte de su cultura son las direcciones a la tica, sin embargo, no existe documentación o información disponible con respecto a su dinámica y desarrollo, es decir no se encuentran suficientes estudios a a la hora de investigar al respecto. Por esta razón, el trabajo de investigación se basa en relatos y crónicas que desde su perspectiva han hecho análisis de la idiosincrasia costarricense, entre ellos el tema que se está desarrollando.

Primero, se intentará definir lo que se entiende como definiciones “a la tica” para ello, el presente trabajo se basará en el relato de María Pérez Sánchez (2013), cónsul de la Embajada de España en Costa Rica, titulado De las direcciones a la tica y otros demonios. O las peripecias de una diplomática española tratando de orientarse en San José en cuenta su experiencia desde la visión del “otro”.

…cuando llegué a San José  me alegró comprobar que una parte considerable de la ciudad es reticular y  está ordenadamente dividida en calles (que van de Norte a Sur) y avenidas (de Este a Oeste), numeradas correlativamente.

9-San-José-cartel-calles-1

Según lo anterior, la capital cumple con el diseño urbano necesario para que la nomenclatura pueda funcionar de manera fácil, con ello se estandariza a nivel global en cuanto a este tema. Sin embargo, en la práctica la gente recurre al “código” de direccionar “a lo tico”. Luego, agrega Pérez Sánchez (2013) “Un ejemplo basado en hechos reales: de la Coca – Cola, 200 metros Oeste  y 400 Norte, a la par de la pulpería Doña Rosita, la casa con el portón negro y el muro rojo”. Evidentemente, las direcciones a la tica se podrían analizar según sus partes. Con tal de organizar la información, el presente estudio propone las siguientes categorización de los puntos referenciales que conforman las direcciones a la tica, estos son:

  1. Antiguos
  2. De barrio
  3. Populares
  4. Cardinales
  5. Metros y cuadras
  6. De detalle

Puntos referenciales antiguos: Aquel lugar que ha permanecido en el paisaje popular por largo tiempo y que ahora se encuentra solo la estructura pero que es otra cosa. Por ejemplo, la antigua Galera, la Coca-Cola, etc.

Puntos referenciales de barrio: Aquel lugar, ya sea antiguo o actual que es conocido a nivel comunal por parte de un sector específico, que no necesariamente se conoce por la población en general. Por ejemplo, la pulpería Tega, la casa de los Mora, etc.

Puntos referenciales populares: Se refiere a lugares que aunque no son algún comercio, industria o edificio público, son conocidos independientemente si son locales o de otros lugares. Por ejemplo, La casa Matute Gómez.

Puntos referenciales cardinales: Son los puntos cardinales de la rosa de los vientos tales como: norte, sur, este, oeste, pero en este caso la referencia del punto cardinal viene apoyada por alguna otra cosa como sucede con las puertas de las iglesias, montañas o cerros conocidos, provincias, etc.

Puntos referenciales en metros, cuadras y varas: Se utiliza el término de metros para señalar distancias que no necesariamente miden la cantidad de metros que se dice, tal es el caso de los 100 metros que para efectos de dirección tica es una cuadra, 50 metros que hace alusión a media cuadra, es decir de una esquina a otra que es una cuadra o 100 metros.

Puntos referenciales de detalle: Hace alusión a referencias más específicas de características que diferencian lugares, la mayoría de las veces se utilizan al finalizar la dirección que se está dando. Por ejemplo, casa de alto blanca y portón café.

2589954_0

Casa Matute Gomez, en Barrio Gaonzalez Lahman, es punto de referencia para diversas direcciones (23-10-09). Foto: Rafael Pacheco

Nomenclatura oficial

La ciudad de San José nace en el año 1738, en lo que se conocía hasta el momento como la Villa de la Boca del Monte. Años después, en 1756, las autoridades obligaron a los habitantes de trasladarse a vivir a los alrededores de la iglesia. Ello con la intención de definir los primeros esbozos de cuadras (Salazar, 1987:66). Durante los años siguientes los diferentes gobiernos modernizaron las calles; sin embargo, hasta 1842 durante el gobierno de Braulio Carrillo (1832-1842) que manda a empedrar las calles, mas no a designarles un nombre.

Al respecto, expone Quesada Vargas (2005:1), que la creatividad de las personas durante esta época empieza a construir sus propios puntos referenciales.

Durante la Administración de Juan Rafael Mora Porras (1849–1859), las calles de San José́ se identificaban mediante nombres dados por la gente: la Paciencia, La Diplomacia, el Paso de la vaca, por ejemplo. Entre 1851 y 1890, estas denominaciones se sustituyeron por puntos de referencia, fueran personas importantes o edificios por donde pasaban las calles: Calle del Padre Chapuí, Calle del Teatro, Calle de la Fábrica, Calle del Ferrocarril.

Para 1895, la capital tenía 23 calles y 18 avenidas, no obstante fue hasta 1905 que los nuevos reglamentos urbanos establecieron un orden vial. De modo que, se denominaron calles pares e impares a partir del eje formado por la Avenida Central y la Calle Central, lo cual continúa vigente.

Así pues, pasaron las décadas y las calles y avenidas solo tenían numeración, razón la cual los ciudadanos solucionaron el problema estableciendo sus propios puntos de referencia. En esta dinámica pasaron sesenta años, pues no fue sino hasta 1965. En relación con esto, Quesada Vargas (2005:2) amplia:

Mediante la Ley No 3535, de 14 de agosto de 1965, la Asamblea Legislativa creó la Comisión Nacional de Nomenclatura, encargada de velar porque los nombres de los edificios y parajes públicos rindan homenaje a personas distinguidas o hechos trascendentales para la vida costarricense. Antes de 1965, la odonimia josefina no estaba reglamentada; por eso, muchas vías aún llevan nombres impuestos por la costumbre.

      Solo-San-Jose-CAMILLE-ZURCHER_LNCIMA20120726_0161_1          rotulacion

Ahora bien, el 95% de la nomenclatura vial se refiere a nombres propios, en su mayoría hombres, en los cuales el presente estudio se basará (ver la lista completa en Quesada Vargas, 2005). De manera que, entre la lista se encuentran nombres de presidentes, beneméritos de la patria o figuras que dieron un gran aporte y reconocimiento al país o la región. A modo de ejemplo se pueden mencionar nombres como: Joaquín García Monge, Isabel la Católica, Mauro Fernández, Carmen Lira, Florencio del Castillo, Centenario de la Campaña del 1856, Castro Madriz, Simón Bolivar, Republica de Chile, Domingo Sarmiento, Alfredo Volio, José María Cañas, Tomás Guardia, Clorito Picado, Juan Rafael Mora Porras, Juan Santamaría, Paseo Colón, Padre Turcios, San Martín, entre otros.

Voces enmarcadas en las calles josefinas

Bajtín propone dialogismos dentro de los textos, en este caso textos culturales. La voz oficial se define como la única, la que hila y mantiene la consistencia del discurso. Sin embargo, esta se contrapone a discursos subyacentes que representan la otredad. En el texto también habita el oyente, quien establece una comunicación con lo oficial, y ahí es donde se da el dialogismo y la polifonía de la cultura. No se trata de una expresión, sino de diversas expresiones enmarcadas. Cuando Bajtín habla de voces enmarcadas se refiere a discursos que se escapan del poder de la voz oficial. Así pues, el producto cultura que se analice funciona como un marco que engloba diversas visiones del mundo.

Así pues, la nomenclatura oficial impuesta por la Municipalidad de San José trae consigo varios discursos, voces que dialogan entre sí y con quien las observa. El Estado propone una voz conciliadora que busca ganar adeptos ante “las direcciones a la tica”; es la voz que desean instaurar en la memoria del pueblo, pero antes es prudente exponer los detalles.

A partir de los listados de los nombres de las calles y avenidas josefinas, se demuestra que el foco de interés de la sociedad costarricense o el Estado, se centra en las personas; ello, dado el la gran cantidad de figuras ilustres masculinas versus repúblicas, clero, mujeres, etc.

Además, respecto a los eventos históricos o efemérides se denota poca importancia, pues no hay ninguna calle o avenida llamada Once de Abril, Batalla de Santa Rosa, Independencia, República. Ahora, a pesar de ser Costa Rica un país católico, son muy pocos los nombres de religiosos, santos o divinidades.

Ahora bien, solo aparecen tres nombres de mujeres, y de ellas solo una es tica Carmen Lyra), esto evidencia la sociedad patriarcal que invisibiliza lo femenino o lo mantiene fuera de foco. Además, lo mismo pasa con el tema de minorías étnicas (chinos, negros, indígenas). Ello para fortalecer el discurso de una Costa Rica blanca, europea y civilizada. También, es evidente el vallecentralismo, pues se discrimina la historia de las provincias periféricas. Sumado a ello, se evita hablar de grados militares con el fin de mantener el carácter pacifista, ello aún cuando ciertas personas tenían grado de Generales (Juan Rafael Mora, Tomás Guardia, Simón Bolivar, etc.).

También, se le da visibilidad de a todas las bellas artes y las ciencias, pues se encuentran nombre de pintores, escultores, arquitectos, escritores, etc.; señales del aprecio al estética y lo sublime.

Poetas 9 (10 por ciento) José Ma. Alfaro Cooper, Julián Marchena, Rafael Cardona (ensayista) Lisímaco Chavarría, Rafael A. Troyo (narrador), Roberto Brenes Mesén (filósofo), José Ma. Zeledón, Max Jiménez, Rubén Darío, Eduardo Calsamiglia (dramaturgo). Músicos 9 (0.09 por ciento) Manuel Ma. Gutiérrez, Rafael Chavez, Alvise Castagnaro, José Campabadal, José Daniel Zúñiga, Alejandro Monestel Zamora, José J. Vargas Calvo, Julio Fonseca, Guillermo Aguilar Machado (Quesada Vargas, 2005:191).

Así como nombres de científicos e investigadores. En definitiva, se honra a personas distinguidas por el bien social que aportaron, docentes, líderes políticos, religiosos, próceres latinoamericanos, entre otras.

Científicos 7 (0.08 por ciento) Clorito Picado, Anastasio Alfaro (docente), Dr. Adolfo Carit, Dr. Ricardo Moreno Cañas, Dr. Calderón Muñoz (filántropos), Dr. R.A. Grillo (político), Luis Pasteur (Quesada Vargas, 2005:191).

Ahora bien, es evidente que las voces de fines del siglo XIX, masónicas, liberales, republicanas, y anuentes a la buena relación con Europa y Latinoamérica, son las que resaltan antes todo. Se deja en un segundo plano los ideales del clero para darle espacio al positivismo, el arte y la patria como conceptos de la modernidad. Es decir, la voz plantea la idea: patria sí, religión no. Y esto no es de extrañar al saber los ideales masónicos de los fundadores de las repúblicas y sus diversos próceres y beneméritos.

Ahora bien, la voz que responde a la oficial es la que nace de las tradiciones y costumbres de la sociedad, la cual de manera espontánea mantiene textos culturales, como las “direcciones a la tica”.

En Costa Rica los puntos referenciales toman carácter sagrado e identitario para la población. Así, en medio de las “direcciones a la tica”, se escuchan voces que se resisten a ser despojados de la memoria. En este texto del espacio cultural, con el cual se dialoga se reproduce la herencia cultural y las historias generadoras de realidades contemporáneas. Por lo tanto, las “direcciones a la tica” tienen la marca del tiempo y la cultura.

hqdefault

Ahora bien, es posible referirse a la voz de pertenencia social, la cual requiere que el interlocutor descifre el código y lo interprete correctamente; la voz de la localidad ante un mundo globalizado, esto a modo de resistencia. Sin embargo, es la unidad del fenómeno cultural donde la voz toma mayor fuerza, puesto que es la voz de la memoria del pueblo, que defiende una tradición que viene de generaciones atrás, y se rehúsa a cambiar su manera de ser, solo para adaptarse de normas exógenas y estandarizadas.

El discurso de la resistencia cultural es evidente ante la imposición del poder oficial. Y así, como mecanismo de defensa valora su uso y lo promueve como signo y como símbolo. Entonces cabe la interrogante ¿por qué en vez de comprender este fenómeno cultural como algo negativo que representa el caos, no se cambia de perspectiva para valorarlo como patrimonio cultural intangible? Tal vez, depende de un cambio de paradigma político para descubrir que en medio del “desorden” se esconden miles de historias y tradiciones, lenguaje y símbolos que no hacen más enriquecer la cultura de los países latinoamericanos. Como se expuso anteriormente, las “direcciones a la tica” cumplen con todo lo que la UNESCO solicita para ser reconocido como patrimonio cultural intangible, lo cual llenaría a la sociedad costarricense de gran orgullo al saberse dueños de un lenguaje metafórico increíble, lleno de mística, humor e historia. Así, el mundo entendería que el orden de las cosas también puede acomodarse con el lenguaje y el espacio.

Conclusiones

Las “direcciones a la tica” conforman, sin lugar a dudas, un entramado de distintas voces de la sociedad, pues se encuentran tradiciones e historias populares que se ven reflejadas en estructuras y rutas urbanas. La permanencia de este rasgo nacional debe estar motivado por alguna razón de peso que justifique su existencia y valoración positiva por parte de la sociedad. Ello, se deduce del trabajo, puede encontrar razón en la memoria histórica y la pertenencia social que las “direcciones a la tica” cargan semióticamente.

De modo que, el estudio de las “direcciones a la tica” refleja parte de la historia y costumbres del tico. Por lo tanto, se debe dar valor positivo a esta práctica social, fomentarla y analizarla, para procurar su permanencia. Es más, como se demostró, el fenómeno cumple con todas las características para ser catalogado como patrimonio intangible. Esto podría ser un atractivo para el turismo, estudiosos del tema urbano y formas modernas de entendimiento del mundo.

Ahora, en respuesta a las “direcciones a la tica”, se da la nomenclatura oficial, en la cual es posible leer discursos xenofóbicos, patriarcales o políticos en la realidad actual. Además, al reconocer el eje masónico, y con ello todos los ideales y valores que esto representa, quedan claras las intenciones del Estado en seguir fortaleciendo el ideario nacional de democracia, educación, cultura y arte, paz y república; conceptos actuales dentro de la idiosincrasia del costarricense.

Sumado a ello, es un ejemplo claro de resistencia cultural ante procesos de globalización. Siendo lo más interesante su modo subcultura de transmitirse, su validación como rasgo identitario, y su aceptación colectiva sin problema. En otras palabras, es el “poder” del pueblo representado en una actividad de manera casi inconsciente por la población sin importar clases social, rol o época, lo cual es digno de estudio para posteriores trabajos.

En fin, sería conveniente analizar el fenómeno desde la perspectiva de los estudios del drama popular, y todas las ramas de la lengua y las ciencias sociales que ello implica.

San-Jose,-Costa-Rica-960-x-420

 Gringo Pinto

Referencias

BAJTÍN, MIJAIL. (1963). Problemas de la poética de Dostoievski. México D. F.: Fondo de Cultura Económica [1986].

CAMPOS MURILLO, MARÍA GABRIELA. (2014). La memoria cultural a través de las direcciones “ticas”. En Revista Herencia. Vol. 27 (1 y2), 39-46. UCR: Costa Rica.

QUESADA VARGAS, MARÍA (2005). Odonimia josefina. En Revista Kánina. Vol. XXIX (Especial), 185-198. UCR: Costa Rica.

UNESCO. Página oficial. ¿Qué es Patrimonio Cultural Inmaterial? Recuperado de http://www.unesco.org/culture/ich/es/que-es-el-patrimonio-inmaterial-00003 (27 nov. 2015).

LLAMAS UBIETO, Miriam. (2010). Interacción cultural y dialogismo: una relación productiva para el estudio teórico-literario de la interculturalidad. En Revista de Filología Alemana. Vol. 18, 11-37. Universidad Complutense de Madrid: España.

FOUCAULT, MICHEL. (1980). La microfísica del poder. Ediciones de La Piqueta. Madrid.

SALAZAR PALAVICINI, LUIS. (1987). Formación del espacio social de la ciudad de San José 1870-1930. Tesis de licenciatura en Historia. Universidad de Costa Rica.

PÉREZ SÁNCHEZ, MARÍA. (2013) Blog personal Crónicas de tiquicia. De las direcciones a la tica y otros demonios. O las peripecias de una diplomática española tratando de orientarse en San José. Recuperado de http://www.exteriores.gob.es/Portal/es/SalaDePrensa/RedesSociales/blogCronicastiquicia/Paginas/20131205.aspx (27 nov. 2015).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s